23/6/14

philomena: una adopción forzada

Philomena Lee tiene ya 80 años y en su historia, en la de como perdió a su primer hijo y como pasó toda su vida pensando en él, y el libro que escribió de esta un periodista británico, Martin Sixsmith, se basa la película Philomena.


Philomena Lee quería desesperadamente quedarse con su hijo, Anthony, que tenía entonces 3 años. Pero en 1955, encerrada en una casa católica para madres solteras, en Irlanda, después de la insistencia de las monjas firmó los papeles para ceder al custodia. No pudo despedirse. Desde una ventana del piso de arriba pudo ver la cara de Anthony en la ventana de un coche negro.


Philomena después de salir de un colegio de monjas y completamente ignorante sobre el sexo se quedó embarazada a los 18 años y entró a vivir, como miles de jóvenes en Irlanda, en una institución de la iglesia para madres solteras. Aunque estaban financiadas por el estado las mujeres eran forzadas a trabajar muchas horas y tenían pocas opciones a parte de dar a sus hijos.


A decir verdad, gran parte de lo que cuenta la no ocurrió o ocurrió de otra forma, la misma Philomena lo ha dicho en alguna entrevista, se han tomado algunas licencias ya que de otra forma es una historia triste, muy triste.




No obstante la película denuncia el papel  de la iglesia en el aislamiento de las madres solteras y cómo eran obligadas a entregar a sus hijos en adopción a familias dispuestas a hacer grandes contribuciones. La iglesia veía a estas madres como degeneradas, no aptas para criar de sus hijos. Denuncia que en lugar de velar por el bienestar de la madre y del menor primaban encontrar unos adoptantes, católicos y con dinero, algo que también nos suena aquí en España. Los investigadores dicen que entre 1945 y mediados de los años 60, al menos 2200 bebés, niños y niñas, como Anthony, algunos de los cuales habían estado con sus madres durante años, fueron enviados a Estados Unidos. Pero este número es solo la punta del iceberg, ya que se estima que hasta 1990 nacieron unos 50000 bebés en estas instituciones.


Philomena estuvo durante 50 años informando al centro en el que estuvo y dio a su hijo en adopción de cada cambio de residencia por si Anthony quería ponerse en contacto con ella, visitó varias veces el centro preguntando si tenían información de él... pero no sirvió de nada. A pesar que Anthony, llamado ahora Michael Hess y criado en Misouri, había intentado encontrar información de ella a través de la misma institución, incluso viajado allí para preguntar, nunca los pusieron en contacto.


Después de entregar a su hijo, Philomena, estudió enfermería, se casó y tuvo dos hijos más. Nunca les habló de Anthony hasta 2001.

Michael Hess fue un abogado al servicio del Comité Republicano de Estados Unidos durante los mandatos de Reagan y Bush (padre). Nunca se había declarado abiertamente homosexual aunque vivió con su pareja, Steve Dahllöf, en Wyoming durante más de una década. Como muchos homosexuales durante esa época contrajo Sida y murió en 1995 debido a la enfermedad.


Antes de morir, Michael Hess, viajó en tres ocasiones a Irlanda, al convento en el que había residido durante su primera infancia, antes de ser adoptado, para intentar localizar a su madre biológica. Siempre recibió la misma respuesta, ella lo había abandonado cuando tenía 2 meses, no tenían más datos y nunca había intentado ponerse en contacto ni saber dónde se encontraba.


Pidió ser enterrado allí, por si en algún momento su madre volvía a buscarle.

Philomena y Anthony (Michael Hess) no volvieron a encontrarse, con vida, desde ese día en que Anthony subió a un coche con la que iba a ser su nueva familia.

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